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El cambio imparable que revoluciona la fotografía publicitaria (y al sector publicitario)

13 agosto 2010

por Javier Piedrahita de MarketingDirecto.com
Oigo en mis diversos viajes y asistencias a eventos, ruedas de prensa, comidas, conversaciones y llamadas, una y otra vez, a profesionales de este sector decir que todo esto ya pasará, que luego todo seguirá igual, que no es para tanto, que internet se sobrevalora, que si vivimos un cambio enorme (o no) en la publicidad y el marketing, etc. Para los incrédulos, los ciegos del optimismo, los que no quieren cambios ni nuevas ideas y sí más de lo de siempre con lo bien que les iba, va mi columna de hoy. Una muestra tan evidente y clara de cómo nada será ya igual y de cómo si no espabilas te vas. Hablo del sector de la fotografía publicitaria. Uno de los muchos que están cambiando, como todo, para los que sí quieren ver y leer (ni lo intente en una de las publicaciones sectoriales del “cállalo todo que no será para tanto”).

Hablemos hoy de cómo el consumidor, el amateur, usted o yo, con una buena (y abaratada) cámara reflex digital, podemos ganar cientos de euros a lo tonto, produciendo y vendiendo fotos a precio de ganga gracias a internet. Con motivos aptos para carteles publicitarios, folletos, revistas de clientes. El joven danés Yuri Arcurus (hasta hace nada estudiante de psicología), amateur también, no fotógrafo publicitario especializado o poseedor de agencia de fotografías, vende ya un millón de foto-gangas publicitarias al año. A tan solo uno o dos euros por foto en baja resolución (alguno más en alta) que usted, anunciante, agencia de publicidad, emplea luego en los materiales descritos. Yuri produce montañas de fotos. Pues le pagan por cantidad de datos, por megabytes fotográficos. Fíjese cómo internet cambia las cosas, cambia este sector, y muy pronto muchas otras áreas del mismo. Algo inimaginable hasta hace nada. Por ello es tan importante estar más abierto que nunca a estos cambios y “leer más que nunca” a los nuevos medios del cambio que SÍ le informamos a diario y en detalle de lo que está pasando (cambiando) en su sector.

El cliente de las fotos de Yuri puede hacer con ellas lo que le venga en gana. Folletos para un nuevo móvil, decorar una bolsa de contactos amorosos en internet o realizar su invitación para la apertura de su nueva peluquería. Los precios tirados no empobrecen a Yuri, pues gana por cantidad. Y se lo debe todo a internet. A las nuevas agencias online de fotografías http://www.fotolia.com, http://www.shutterstock.com o http://www.dreamstime.com. Que venden millones de imágenes a precio fijo y muy bajo. Algo que para nada gusta a mis amigos del sector, Getty Images, Latinstock, Corbis, etc. que por ahora manejaban este negocio de las stock fotos (producidas en reserva, sin encargo específico) a precios mucho más altos. Un negocio que con la llegada de millones de websites que necesitan para sus servicios de fontanería, cosmética, recetas, etc., fotos bonitas que venden, está explotando.

¿Quién de ellos va a encargárselo a un fotógrafo si la mercancía del fotodiscounter también vale? ¿Por qué los nuevos ofertantes son tan baratos? Porque solo ponen la plataforma en internet. Es el propio fotógrafo el que sube sus fotos a la plataforma. Con las descripciones (tags). Yuri paga a cuatro empleados para que introduzcan palabras clave tipo mujer, atractiva, feliz, laptop, negocios… En la India tiene a 15 trabajando para él con el Photoshop para borrar detalles molestos de sus fotos, dar más color a la piel, vestidos y más luz de fondo. Retocan hasta el no va más para convertirlo todo en símbolos perfeccionados que luego venden energía, salud, informalidad. Mil fotos por semana para el mercado global. Eso sí, a los tres meses otros le han copiado sus motivos y los venden también. El nuevo negocio se denomina Microstock y está revolucionando la fotografía para la publicidad. Micro por los precios de ganga, claro.

Y ahora viene la otra revolución. Millones de estas fotografías publicitarias las hacen amateurs. ¡Cualquiera! La mitad de los socios de Fotolia son ya amateurs. Sin formación fotográfica especifica. Como Yuri que dejó sus estudios al ver qué mina de oro se le abría vendiendo las primeras fotos. Hoy Yuri Arcus es de los primeros en el ranking de ventas de estas agencias. Enseguida captó la esencia y los tiempos del mercado de las fotogangas. Producir a destajo fotos con gente contenta, feliz, jóvenes desenfadados, ejecutivos ganadores, jubilados bronceados y sanos, escenas muy iluminadas donde sus modelos nadan en vitalidad y luz. Son las fotos que se demandan hoy en todo el planeta publicitario. Nico Hansen, 19 años, ya tiene 500 fotos subidas en Fotolia. Ante su perplejidad constante, le dan 2.000 euros al mes… Con motivos tan absurdos como su bicicleta vieja, un viejo sofá, un pedazo de queso. Eso sí, todas perfectamente iluminadas, pero no son fotos originales (no de autor, no de agencia). El mercado de hoy, atención amigos del sector, no busca la imagen genial. Sino la útil, la que le vale. Y esto vale igual para otras áreas de la publicidad. ¿Recuerda usted el verano pasado mi editorial y esta bobina con spots realizados por amateurs, jóvenes, consumidores, aficionados? Lo que aquí se nos viene encima es toda una revolución. ¡Que muchos no quieren ni ver! (¿Quién le cuenta hoy en congresos o en publicaciones de todo esto que se nos viene encima? Intente hacer memoria…)

Heike Sieg de Bonn vendió su foto de una simple rosquilla de calefacción unas 296 veces en estas plataformas. Instaladores de calefacción, parece, estaban encantados con su foto para su publicidad… Esther Hildebrandt hizo una foto en su restaurante con las manos de su cocinero cortando perejil. 265 fotos vendidas a lo tonto. Y ahora en Pascuas lo que más se vendió en la red de las fotos, conejitos y huevos de todos los colores… Y todo con gran calidad, pues las cámaras digitales reflex ya son asequibles para cualquier principiante. Y como hacer y probar no cuesta como antaño con los caros rollos fotográficos, la escena se está poblando de autodidactas. El austriaco Amir gana con este hobby lo mismo al mes que como programador en la empresa Porsche, su profesión principal. En breve se dedicará fulltime a las fotos publicitarias que tan buenos ingresos le están reportando.

Los profesionales que antes se reían de todos estos amateurs comienzan a usar los portales de las fotos low cost. De pronto se han dado cuenta: mejor vender una foto 500 veces a un mísero euro que esperar a que llegue mi príncipe (cliente) azul y me encargue una por 500 euros. Según Yuri, ya llegan tarde. Frente a la superioridad de los equipadísimos amateurs ya no hay mucho que hacer. Muy pronto un cliente anunciante que busca en estas plataformas una foto de un delfín para su nuevo folleto tendrá a su disposición miles de ellas. Por eso gente como Yuri ya están preparando su salida (en tres años) de un mercado cada vez más reventado por la cantidad de amateurs que lo invaden cada mes y los copiadores de motivos fotográficos.

¿Por qué le cuento todo esto? Para que tomemos nota de cómo internet cambia los modelos de negocio de siempre y nuestro sector. Ojalá a más de uno se le abran hoy los ojos con lo aquí descrito.

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